El Puerto de Chancay ya dejó de ser únicamente una gran promesa de infraestructura para comenzar a mostrar movimiento real de mercancías.
Entre junio y diciembre de 2025 movilizó más de tres millones de toneladas métricas de carga, según información de la Autoridad Portuaria Nacional.
Durante los primeros meses de 2026, su participación continuó creciendo dentro de una red portuaria peruana cada vez más dinámica.
Solo entre enero y mayo de este año, los puertos del país movilizaron cerca de 30 millones de toneladas métricas.
Callao continúa siendo el principal centro portuario nacional, pero Chancay está ganando terreno como una nueva alternativa para el comercio internacional.
Y cuando aparece una nueva puerta al Pacífico de esta escala, no solamente cambian las rutas de los barcos: también empiezan a cambiar las decisiones de las empresas.
Una parte especialmente interesante de esta historia está en las mercancías que ya están utilizando el terminal.
SUNAT informó que entre las importaciones de mayor valor movilizadas por Chancay destacan vehículos, maquinaria, cereales y equipos eléctricos.
China concentra aproximadamente el 75 % del origen de las importaciones registradas por esta vía en la información publicada durante 2026.
Por el lado de las exportaciones aparecen productos tan distintos como paltas, minerales, aceite de palma y uvas.
El valor acumulado de las exportaciones reportado por SUNAT superaba los US$ 1.343 millones al momento de su balance de junio.
Detrás de cada una de esas cifras hay transportistas, agentes de aduana, almacenes, operadores logísticos y proveedores compitiendo por hacer que la cadena funcione mejor.
El impacto resulta todavía más visible cuando miramos hacia el campo y las exportaciones agrícolas peruanas.
Entre enero y septiembre de 2025, el 62 % de las agroexportaciones enviadas desde Perú hacia China salió a través del Puerto de Chancay.
Productos como arándanos, paltas, uvas y mandarinas comenzaron a aprovechar esta nueva conexión con el mercado asiático.
Además, una parte importante de esas mercancías procede de regiones del interior como La Libertad, Lambayeque e Ica.
Eso demuestra que un puerto no transforma solamente el lugar donde está construido, porque su verdadera influencia se extiende cientos de kilómetros tierra adentro.
Cuando el tiempo y los costos logísticos mejoran, una fruta producida lejos de Lima también puede ganar competitividad a miles de kilómetros de distancia.
Y la transformación logística no se limita a contenedores llenos de productos agrícolas o maquinaria industrial.
El crecimiento del comercio electrónico está introduciendo una nueva clase de carga que llega en enormes cantidades, pero termina convertida en pequeños paquetes individuales.
Serpost proyecta cerrar 2026 con más de 1,4 millones de envíos impulsados principalmente por el e-commerce asiático.
Su nuevo modelo incorpora el transporte marítimo a través de los puertos de Chancay y Callao, complementando las rutas aéreas y terrestres tradicionales.
Para mayo ya se habían recibido 175 contenedores bajo este esquema y la proyección anual contemplaba alrededor de 400.
La compra que alguien realiza desde su teléfono en pocos segundos termina activando, detrás de la pantalla, una maquinaria logística sorprendentemente grande.
El siguiente capítulo apunta incluso a conectar directamente el mar con el aire dentro de una misma cadena logística.
El MTC anunció un proyecto para articular el Puerto de Chancay con el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez mediante un corredor especializado.
La iniciativa contempla una inversión aproximada de US$ 20 millones y un modelo denominado “mar-tierra-aire”.
También se proyecta un almacén de carga de 6.885 metros cuadrados conectado directamente con las operaciones aeroportuarias.
La idea es recibir mercancía procedente de Asia por vía marítima y redistribuir parte de ella por avión hacia otros mercados de Sudamérica.
Si esa integración alcanza la eficiencia esperada, Lima puede dejar de ser solamente un destino de mercancías para convertirse también en un punto regional de redistribución.
Todo este movimiento explica por qué la conversación sobre logística está cobrando mucho más espacio dentro del mundo empresarial peruano.
Perú Cargo Week 2026 justamente busca reunir transportistas, importadores, exportadores, operadores logísticos y proveedores tecnológicos alrededor de esas nuevas necesidades.
La feria plantea un escenario donde las empresas pueden descubrir soluciones para importación, exportación, almacenamiento, transporte y gestión de la cadena de suministro.
Porque tener infraestructura moderna es apenas una parte de la ecuación: después hacen falta empresas capaces de aprovecharla de manera eficiente.
Chancay está cambiando las rutas, el e-commerce está cambiando el volumen y la tecnología está cambiando la velocidad con la que se toman decisiones.
Para quienes trabajan en comercio exterior, mirar estos cambios desde ahora puede marcar la diferencia entre observar el nuevo mapa logístico o formar parte de él.
